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Este es un pequeño reportaje de nuestro viaje a Mallorca, en la búsqueda del pequeño pueblo de donde preceden unas telas llenas de historia,  las verdaderas protagonistas de nuestras colecciones SÓLLER 4714 y SÓLLER 8485.

Sóller es un pequeño municipio de la comunidad autónoma de las Islas Baleares, situado en la costa noroeste de la isla de Mallorca. La isla tiene una importante historia textil, al igual que Cataluña, hay pruebas de que ya antes del 1400 se producía y comerciaba seda. En cada casa había un pequeño taller interior donde se producían tejidos, una pequeña industria marcada por sucesos históricos.

A principios del año 1900 se crea el gremio de fabricantes y se asiste a una pequeña revolución, se abren una importante cantidad de fábricas y también las mujeres acaban formando parte de esta industria. El municipio vivía principalmente de la fabricación y exportación de las telas de algodón que se producían. Se compraba la materia prima en países como Italia o Portugal y se llegaban a exportar a todo el mundo gracias a la emigración y los enlaces familiares en Cuba, Puerto Rico y Venezuela.

Con la guerra civil las fabricas se militarizaron al igual que el puerto, la única vía para el comercio se hacía por tierra. La construcción de un túnel que llevaba más rápidamente a Palma no era suficiente para amortizar los costes, Sóller no fue capaz de modernizarse y adecuarse a estos cambios. Al mismo tiempo comienza a llegar el turismo a la Isla, caen las fabricas y se levantan hoteles, gran parte de la población abandona los telares para satisfacer las necesidades de la nueva industria.

Las calles de Sóller transpiran historia, es imposible no quedar fascinado por la gran cantidad de pequeñas tiendas, talleres artesanos, mercados y calles llenas de vida y creatividad.

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